La electricidad y la iluminación son de las decisiones que antes hay que tomar en una reforma, porque una vez cerrada la pared con pladur o con el alicatado nuevo, cambiar un punto de luz significa volver a abrir algo que ya está acabado. Esta página no habla de normativa ni de potencias eléctricas —eso lo resuelve siempre el instalador, con su boletín y su certificado— sino de las decisiones de obra: dónde va cada punto, por qué se piensa con los muebles ya colocados en la cabeza, y qué diferencia hay entre una iluminación que solo alumbra y otra que además hace más agradable la estancia.
Es una fase que casi siempre coincide con una reforma integral de la vivienda, porque es entonces cuando las paredes están abiertas y se puede replantear la instalación entera sin miedo a romper nada que ya esté terminado. Si la reforma es solo de un baño, como la que explicamos en reforma de baño en Logroño, la lógica es la misma pero a menor escala: pensar los puntos antes de alicatar, no después.
Lo que conviene decidir antes de cerrar paredes
- Cada punto de luz y cada enchufe se decide con los muebles ya pensados, no a ojo sobre la pared todavía vacía.
- Es mucho más barato mover un cable antes de cerrar la pared que abrirla otra vez para cambiarlo.
- La iluminación indirecta y perimetral se prepara desde la obra, dejando el hueco y el cableado antes de cerrar techo o pared.
- Los puntos junto al espejo del baño y a la encimera de la cocina se deciden según dónde va a quedar cada mueble.
- Cuantos más puntos se dejen previstos, aunque no se usen todos al principio, menos regatas hay que abrir el día que se quiera cambiar algo.
- Lo técnico —potencias, cuadro eléctrico, boletín— lo resuelve siempre un instalador autorizado; nuestro trabajo es coordinar dónde va cada cosa con el resto de la obra.
Dónde suele ir cada punto de luz o enchufe
| Zona | Qué se decide | Con qué se piensa |
|---|---|---|
| Salón | Puntos de luz general y de lectura, y enchufes para la televisión y los muebles auxiliares | La distribución del sofá y de los muebles antes de cerrar la pared |
| Cocina | Enchufes sobre la encimera para pequeños electrodomésticos y luz bajo los muebles altos | Dónde va cada electrodoméstico y la altura final de los muebles |
| Baño | Punto de luz junto al espejo y enchufe cerca del lavabo, alejado de la zona de ducha | La altura del espejo y del mueble de lavabo ya elegidos |
| Dormitorio | Luz general, apliques o LED perimetral, y enchufes a los dos lados de la cama | Dónde va a quedar la cama y las mesillas de noche |
| Pasillos y zonas de paso | Puntos de luz que marquen el recorrido sin deslumbrar al cruzarlos | La altura del techo y si hay armarios empotrados que interrumpan la pared |
Por qué se decide antes de cerrar las paredes
En cualquier reforma llega un momento en el que las paredes están picadas, los tabiques nuevos todavía no tienen su acabado final y los cables cuelgan a la vista esperando su regata. Ese momento, que parece un caos, es en realidad la única ocasión de decidir con calma dónde va cada punto de luz y cada enchufe sin tener que romper nada. Una vez alicatado el baño o pintada la pared del salón, cualquier cambio implica volver atrás sobre un acabado ya terminado.
Por eso, antes de picar la primera pared en una reforma, nos sentamos con el plano de la vivienda y con la distribución de muebles que se va a quedar, y ahí es donde se marcan los puntos, no encima del tabique ya cerrado.
Dónde va cada punto de luz y cada enchufe
La pregunta no es solo cuántos puntos hacen falta, sino dónde exactamente. Un enchufe puesto sin pensar en el mueble que va a tapar la pared se queda inútil detrás de un armario; una luz centrada en el techo de una habitación que luego lleva un armario empotrado a un lado ilumina mal el resto del cuarto. Por eso el reparto de puntos se decide con los muebles ya pensados: dónde va el sofá, dónde la cama, dónde el frigorífico.
Esto vale igual para una reforma integral de toda la vivienda que para una sola estancia: cuantas más decisiones de mobiliario estén tomadas antes de picar la pared, más acertado sale el reparto de puntos, y menos parches hay que resolver después con regletas o alargadores a la vista.
Iluminación indirecta y perimetral
Cada vez se pide más una iluminación que no dependa de un único punto central en el techo: una tira de luz oculta en un rebaje de escayola, un canal perimetral alrededor de la habitación o una luz indirecta detrás del cabecero de la cama. Este tipo de iluminación no se improvisa al final; el hueco donde va a ir la tira de LED, el cableado que la alimenta y el interruptor que la controla se dejan previstos durante la obra, antes de cerrar el falso techo o la pared.
En la fotografía de esta página se ve un dormitorio con un LED perimetral que recorre parte de la habitación junto a un muro de piedra vista, pensado para dar una luz suave por la noche sin tener que encender la lámpara principal. Es un efecto sencillo de ver ya terminado, pero que exige haber dejado el hueco y el cable en su sitio desde la fase de obra, mucho antes de pensar en la pintura o en los remates finales.
Puntos en espejos y encimeras
En el baño, el punto de luz que de verdad se usa a diario es el que queda junto al espejo, no solo el del techo: una luz lateral o alrededor del espejo evita las sombras que da una luz cenital y se agradece cada mañana al afeitarse o maquillarse. El enchufe cercano al lavabo, para el secador o el cepillo eléctrico, se decide según dónde va a quedar el mueble, alejado de la zona de ducha por seguridad.
En la cocina pasa algo parecido con la encimera: los enchufes para las máquinas pequeñas —batidora, tostadora, cafetera— se colocan pensando en dónde se van a usar de verdad, y la luz bajo los muebles altos se deja prevista para que la encimera no quede en sombra cuando se cocina. Todo esto se decide con el diseño de la cocina o del baño ya cerrado, no después de montar los muebles.
Lo barato de hacerlo bien y lo caro de rehacerlo
La electricidad es, de todas las partidas de una reforma, la más barata de resolver bien mientras la pared está abierta y la más cara de corregir una vez cerrada. Mover un cable unos centímetros o añadir un punto más antes de enlucir cuesta poco más que un poco de previsión; hacerlo después significa picar una pared ya alicatada o pintada, volver a rematar y, muchas veces, no dejar el acabado exactamente igual que estaba antes.
Por eso insistimos en cerrar esta parte antes de avanzar con el resto de la obra: alicatado, pintura y suelos van después, precisamente para no tener que tocarlos otra vez si al final hace falta mover algo eléctrico.
Lo técnico lo resuelve el instalador
Todo lo anterior son decisiones de obra: dónde va cada cosa y para qué se va a usar. La parte técnica —el cálculo de potencias, el cuadro eléctrico, la normativa que aplica y el boletín final— la resuelve siempre un instalador autorizado, que es quien firma y certifica la instalación. Nuestro trabajo es coordinar esa parte técnica con el resto de la obra, para que los puntos que hemos decidido juntos lleguen resueltos cuando toca cerrar la pared.
Si tu reforma incluye también alicatados y solados o una revisión más amplia de la vivienda, es buen momento para hablar de electricidad e iluminación a la vez que del resto de decisiones, porque todo se cierra en el mismo orden: primero las instalaciones, después los acabados.
Fotos de la obra

LED perimetral dejado previsto durante la obra, antes de cerrar el techo.
La electricidad es el trabajo más barato de hacer bien y el más caro de rehacer. Por eso nos gusta decidir los puntos con los muebles ya pensados, antes de que se cierre una sola pared.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos enchufes conviene dejar en una habitación reformada?
Más de los que parece que hacen falta a primera vista. Un enchufe de más apenas cuesta nada mientras la pared está abierta, y evita tener que usar alargadores o regletas el día de mañana si cambia algún mueble.
¿Se puede añadir iluminación indirecta si el falso techo ya está hecho?
Es mucho más complicado y siempre queda menos limpio que si se deja previsto desde la obra. Por eso conviene decidir la iluminación indirecta antes de cerrar el techo, aunque de entrada parezca un capricho que se puede dejar para después.
¿Quién se encarga del boletín eléctrico y de la normativa?
Siempre un instalador autorizado, que es quien certifica la instalación. Nosotros coordinamos con él el dónde y el para qué de cada punto, pero la parte técnica y el papeleo los lleva siempre su empresa.
¿Conviene decidir la electricidad antes de elegir los muebles?
Al revés: cuanto más decidido esté el mobiliario, mejor sale el reparto de puntos de luz y enchufes. Si todavía no lo tienes claro, mejor tomar una decisión provisional razonable que dejarlo para que el instalador lo resuelva a su criterio.
¿Se puede dejar previsto un punto para algo que se instalará más adelante?
Sí, es habitual dejar un cable o un hueco preparado para una televisión, una campana o una luz que no se va a montar el primer día. Sale mucho más barato dejarlo previsto ahora que abrir la pared otra vez cuando llegue el momento.
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¿Vemos juntos dónde va cada punto?
Miramos la vivienda con el plano de muebles delante y dejamos decidida la electricidad y la iluminación antes de picar la primera pared.
