Un baño o una cocina pueden tener una grifería cara y un mueble bonito y, aun así, verse mal si el alicatado o el solado no está bien puesto: una junta torcida, un desnivel que se nota al pasar la mano, un recorte feo en la esquina de la ducha. Es un trabajo que, bien hecho, casi no se nota, y que, mal hecho, se ve todos los días durante años.
Esta página explica cómo trabajamos alicatados y solados en JIMA: qué hacemos antes de colocar la primera pieza, cómo decidimos el despiece, qué papel tienen las juntas y las crucetas, y qué pasa cuando alguien intenta ahorrar tiempo alicatando sobre un soporte que no está listo. Vale tanto para un baño o una cocina reformados enteros como para un trabajo suelto de una sola pared.
Lo que conviene saber antes de alicatar o solar
- El soporte se prepara antes de pensar en el azulejo: sin eso, cualquier acabado se estropea antes de tiempo.
- El despiece se decide de entrada, no sobre la marcha: define dónde caen los recortes y las piezas enteras.
- Cada pieza se nivela una por una, no se confía en que la anterior ya quedó recta.
- Las crucetas marcan una junta uniforme; sin ellas, el ojo detecta enseguida que algo no cuadra.
- Los encuentros entre paredes, esquinas y con el suelo son donde más se nota un mal remate.
- El rodapié cierra el conjunto y protege la base de la pared del agua y los golpes.
- Se puede pedir como trabajo suelto, sin que haga falta una reforma completa detrás.
Fases de un alicatado y solado
| Fase | Qué se hace | Qué se mira |
|---|---|---|
| Preparación del soporte | Picar restos sueltos, regularizar la superficie y comprobar la humedad de la pared o el suelo | Que no queden zonas huecas, sucias o con restos de un alicatado anterior mal retirado |
| Replanteo y despiece | Decidir por dónde empieza cada pieza y dónde caen los recortes | Que los recortes queden en zonas poco vistas, no en el centro de la pared o el frente de la ducha |
| Colocación y nivelación | Pegar cada pieza y nivelarla una a una con el resto | Que no se acumule un desnivel pequeño en cada pieza hasta notarse al final del paño |
| Juntas y crucetas | Separar las piezas con crucetas y dejar secar antes de rejuntar | Que la junta quede del mismo grosor en toda la superficie |
| Encuentros y remates | Resolver esquinas, cambios de plano y el encuentro con el suelo | Que no queden cantos vivos ni piezas mal cortadas a la vista |
| Rodapié | Rematar la base de la pared en las zonas sin alicatar | Que quede bien pegado y sin holgura entre la pieza y el suelo |
El oficio del que depende que un baño o una cocina se vean bien
De todos los oficios que entran en una reforma, el del alicatado y el solado es de los que más se nota cuando falla y menos cuando está bien hecho. Un azulejo colocado con oficio pasa desapercibido: las líneas son rectas, las juntas iguales y las esquinas limpias, así que la vista se va a la grifería o al mobiliario. Un azulejo mal puesto, en cambio, es lo primero que salta a la vista nada más entrar.
Por eso tratamos el alicatado y el solado como un oficio propio, con sus fases y su tiempo, y no como el último paso rápido antes de dar la obra por terminada. Un baño con buenos sanitarios y mala colocación de azulejo se ve peor que uno sencillo con el alicatado bien resuelto.
Preparación del soporte: lo que no se ve pero lo sostiene todo
Antes de tocar una sola pieza, hay que dejar la pared o el suelo en condiciones de recibir el material nuevo. Eso significa picar cualquier resto que esté suelto, regularizar la superficie si hay zonas más hundidas que otras, y comprobar que no queda humedad acumulada detrás de donde va a ir el azulejo. Si el soporte anterior era otro alicatado, hay que asegurarse de que se retiró entero y no quedan restos de pegamento antiguo que impidan un buen agarre.
Este paso no se ve una vez terminada la obra, y por eso es el que más se salta cuando alguien quiere ahorrar tiempo. Es también el que más factura pasa después, porque un soporte mal preparado tarde o temprano se traslada al acabado, aunque las piezas de arriba estén perfectas.
Despiece: por dónde empieza el alicatado y por qué importa
Antes de colocar la primera pieza decidimos el despiece: por dónde empieza cada fila, cómo se reparten las piezas enteras y dónde van a caer los recortes que sobran del formato. Empezar a colocar desde una esquina cualquiera, sin pensarlo, suele acabar dejando una tira estrecha y fea justo en la pared que más se ve, como la del frente de la ducha o la que queda encima del lavabo.
Un buen despiece busca justo lo contrario: que los recortes queden en zonas poco vistas, como detrás de un mueble o cerca del techo, y que las piezas enteras ocupen el centro visual de la estancia. Es una decisión que se toma con metro en mano antes de abrir la primera caja de material, no sobre la marcha.
Nivelación pieza a pieza, juntas y crucetas
Cada pieza se nivela por separado con la que tiene al lado, comprobando que no se acumula un pequeño desnivel de una a otra hasta notarse al llegar al final de la pared. Un desnivel de un milímetro por pieza puede parecer nada, pero repetido en una fila de azulejo se convierte en un escalón visible que se nota al pasar la mano o al mirar la pared a contraluz.
Las crucetas cumplen una función sencilla pero decisiva: mantienen la junta del mismo grosor en toda la superficie. Sin ellas, cada persona que coloca una pieza deja una junta ligeramente distinta a la anterior, y el ojo lo detecta enseguida aunque no sepa explicar por qué esa pared no queda bien. Solo cuando el material ha secado se rellena la junta, para que las piezas no se muevan mientras el rejuntado coge cuerpo.
Encuentros, remates y rodapié
Los encuentros son los puntos donde más se nota un trabajo mal resuelto: una esquina donde chocan dos paredes, el cambio de plano entre la pared y el techo, o la unión entre el alicatado y el plato de ducha. Ahí no vale con cortar la pieza a bulto; hay que ajustar el corte para que el encuentro quede limpio, sin cantos vivos que luego se astillan con el uso.
El rodapié, en las zonas de la vivienda donde no se alicata la pared entera, cumple una función parecida a la de un remate final: protege la base de la pared del agua de la fregona y de los golpes del día a día, y cierra visualmente el encuentro entre la pared y el suelo. Un rodapié mal pegado o con una junta abierta entre pieza y suelo es de los defectos que antes se notan, porque está justo a la altura de la vista al entrar por la puerta.
Qué pasa cuando se alicata sobre un soporte mal preparado
Alicatar sin preparar bien el soporte de antes ahorra tiempo el primer día y lo pierde después. Si queda una zona hueca detrás del azulejo, con el tiempo esa pieza puede sonar a hueco al golpearla o incluso desprenderse. Si el soporte tenía humedad y se cerró con el azulejo encima sin resolverla, esa humedad reaparece más adelante, a veces manchando la junta o levantando el rejuntado desde dentro.
También pasa con el solado: si se coloca sobre una solera que no está bien nivelada, el suelo terminado hereda ese desnivel, y ahí ya no hay pieza que lo disimule. Por eso, cuando llegamos a una obra y el soporte no está en condiciones, lo decimos antes de empezar a colocar nada, aunque eso signifique sumar un paso previo que no estaba en el plan inicial.
Trabajo suelto o dentro de una reforma completa
El alicatado y el solado los hacemos tanto dentro de una reforma integral de vivienda como como trabajo suelto, sin que haga falta tocar el resto de la casa: cambiar el azulejo de una sola pared, rehacer el suelo de una habitación o resolver el frente de una ducha son encargos que atendemos igual de bien por separado que integrados en una obra mayor.
Cuando el alicatado forma parte de una reforma más grande, como la de un baño o una cocina completos, el criterio no cambia: primero se prepara el soporte, luego se piensa el despiece y solo después se coloca. Si quieres ver cómo quedó un solado terminado en una obra real, tenemos el proceso completo, fase a fase, en nuestra reforma de un baño bajo cubierta.
Fotos de la obra

Solado en marcha, pieza a pieza y con crucetas entre cada una.

Ducha de obra con el alicatado tipo metro ya terminado en las paredes.
Un alicatado bueno no se nota; uno malo se ve el resto de la vida de ese baño. Por eso el tiempo que se dedica a preparar el soporte y a pensar el despiece nunca es tiempo perdido.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
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Preguntas frecuentes
¿Se puede alicatar encima del azulejo antiguo sin quitarlo?
Solo si el azulejo antiguo está bien pegado y liso, sin piezas sueltas ni desniveles. Aun así, casi siempre recomendamos retirarlo, porque sumar una capa de material engorda la pared y puede complicar los encuentros con puertas, ventanas o el marco de la ducha.
¿Cuánto hay que esperar entre colocar el azulejo y rejuntar la junta?
Depende del pegamento y de la temperatura de la obra, pero siempre se espera a que haya secado lo suficiente como para que las piezas no se muevan al rellenar la junta. Rejuntar demasiado pronto es una de las causas más habituales de que la junta se agriete después.
¿Por qué a veces sobra tanto material al alicatar?
Porque un buen despiece prioriza que los recortes caigan en zonas poco vistas antes que aprovechar cada pieza al máximo. Ese planteamiento genera algo más de recorte, pero a cambio evita tiras estrechas y feas en las paredes que más se ven.
¿Se puede alicatar solo una pared de la cocina, sin tocar el resto?
Sí, es uno de los trabajos sueltos que más pedimos. Lo importante es comprobar antes el estado del soporte de esa pared en concreto y ajustar bien el encuentro con el azulejo que se queda, para que no se note un salto entre lo viejo y lo nuevo.
¿Qué se hace si al picar el azulejo antiguo aparece humedad en la pared?
Se para y se sanea esa zona antes de seguir. Alicatar encima de una humedad sin resolver es tapar un problema que va a volver a salir, a veces manchando la junta nueva a los pocos meses.
Dónde trabajamos
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