Calahorra tiene un casco con bastante vivienda antigua, y ahí es donde se concentra un tipo de obra muy concreto: la casa de vecindad, con varias viviendas dentro del mismo edificio y una construcción que ya tiene bastantes décadas encima. La lógica de estas reformas es distinta a la de un piso más moderno, porque lo que hay detrás de la pared cambia por completo.
La distribución típica de estas viviendas es de pasillo largo, con las habitaciones colgando a los lados y la cocina casi siempre al fondo, cerca del patio o del tendedero. Es un esquema que funcionaba para la forma de vivir de hace décadas, pero que hoy, con menos personas por vivienda y otra forma de usar la casa, se abre para ganar luz y para que las estancias se comuniquen entre sí en vez de quedar en fila.
En esta página contamos qué solemos encontrar al levantar el revestimiento de estas paredes, qué se puede recuperar y qué no, y cómo enfocamos la reforma cuando la vivienda tiene ese punto de partida. Si tu proyecto es una reforma completa de la vivienda, la lógica general la explicamos en la reforma integral, que aplicamos igual fuera de la capital.
Lo que suele haber bajo el yeso
- Muros de carga bastante más gruesos que los de una construcción actual, a veces de más de 40 centímetros.
- Ladrillo macizo o piedra bajo capas de yeso y varias manos de pintura acumuladas con los años.
- Techos con vigas de madera que en algunos casos se pueden dejar vistas y en otros están demasiado dañadas.
- Suelos hidráulicos o de baldosa antigua debajo de un suelo más moderno colocado encima en alguna reforma anterior.
- Instalaciones de fontanería y electricidad que fueron ampliándose con los años, no siempre de forma ordenada.
- Carpintería de puertas y ventanas de madera maciza, con una calidad de material que hoy es difícil de igualar.
Qué se puede recuperar y qué no en una vivienda antigua de Calahorra
| Elemento | Se suele poder recuperar | Casi siempre hay que sustituir |
|---|---|---|
| Muros de ladrillo o piedra | Sí, si el material conserva su resistencia: se sanea y se puede dejar visto | Cuando el muro está muy dañado o tiene humedad estructural persistente |
| Vigas de madera del techo | Sí, si la madera está sana por dentro: se limpia y se protege | Si están comidas por la carcoma o han perdido sección real |
| Puertas y carpintería antigua | Sí, casi siempre: se restauran y quedan con más carácter que una puerta nueva | Solo si la madera está podrida o la puerta no encaja con la nueva distribución |
| Fontanería y electricidad | Prácticamente nunca se mantiene tal cual | Se renueva casi siempre, aunque el resto de la vivienda se conserve mucho |
| Suelo hidráulico original | Depende del estado: si hay piezas sueltas o rotas, a veces se pueden restaurar | Cuando faltan demasiadas piezas o el desnivel del suelo obliga a rehacerlo entero |
Muros gruesos, ladrillo y piedra bajo el revestimiento
Una de las primeras sorpresas al empezar a picar en una casa de vecindad de Calahorra es el grosor de los muros. Donde en una vivienda actual hay un tabique de pocos centímetros, aquí es habitual encontrar un muro de carga de más de 40 centímetros, hecho de ladrillo macizo o de piedra, según la parte del edificio. Ese grosor tiene ventajas, como más aislamiento del ruido entre viviendas, pero también condiciona qué se puede abrir y qué no.
Bajo capas de yeso y pintura acumuladas durante décadas suele aparecer un material sólido y en buen estado estructural, que muchas veces preferimos dejar visto en vez de volver a taparlo con otro revestimiento. No es una decisión solo estética: un muro de piedra o ladrillo bien saneado y dejado a la vista puede aguantar perfectamente sin necesidad de gastar material y tiempo en ocultarlo de nuevo.
Eso sí, no todos los muros están igual de bien conservados. En algunas viviendas la humedad ha ido entrando durante años por capilaridad o por una filtración antigua, y ahí el material ya no aguanta lo mismo. Esa comprobación se hace al ver la vivienda, no se puede saber desde fuera con la pared todavía tapada.
Del pasillo largo a una distribución más abierta
La distribución de pasillo largo con habitaciones a los lados es de las más comunes en las viviendas antiguas del casco de Calahorra. Funciona, pero deja estancias interiores sin luz natural directa y obliga a recorrer toda la vivienda para llegar de un extremo a otro. Es una de las cosas que más se pide cambiar cuando alguien decide reformar una casa de este tipo.
Abrir esa distribución significa decidir, muro a muro, cuál es de carga y aguanta el edificio y cuál es solo un tabique de separación que se puede quitar sin problema. En una casa de vecindad esto hay que mirarlo con calma, porque el edificio suele compartir estructura con las viviendas vecinas, y una decisión mal tomada en un muro puede afectar a más de una vivienda.
Cuando la distribución nueva lo permite, aprovechamos ese pasillo despejado para ganar luz de una punta a otra de la vivienda, y solemos reutilizar elementos propios de la casa, como puertas antiguas restauradas, en vez de sustituirlos por completo. Si quieres ver ese tipo de solución aplicada a una vivienda completa, lo puedes ver en la reforma integral.
Cuando el problema viene del edificio, no solo de la vivienda
En una casa de vecindad, lo que aparece al picar no siempre se queda dentro de una vivienda. Un forjado de madera con las viguetas dañadas, una fachada con el revoco suelto o una bajante que pierde agua dentro del muro son elementos compartidos con el resto del edificio, y su reparación afecta a más de un propietario. Si ese es tu caso, en sustitución de forjados en La Rioja contamos cómo tratamos ese problema cuando el forjado ya no aguanta con garantías.
Tenemos una obra real de este tipo de intervención, con el forjado de madera original sustituido por viguetas metálicas, contada paso a paso con fotos de la propia obra: la puedes ver en este cambio de forjado. Es útil para hacerse una idea de cómo se organiza una obra cuando el problema no está solo en el interior de la vivienda.
Cuando el alcance queda claramente dentro de la vivienda, la obra se lleva como cualquier otra reforma completa, decidiendo con el cliente qué se recupera del material original y qué se sustituye por completo, siempre después de haber visto la casa con detalle.
Fotos de la obra

Puertas antiguas de la propia vivienda, restauradas en vez de sustituidas por unas nuevas.

Ladrillo original dejado visto tras sanear el muro, sin volver a taparlo con yeso.
En una casa de vecindad casi nunca hay que traer material de fuera para dar carácter a la reforma: ya está en la propia vivienda, debajo del yeso o detrás de una puerta que nadie ha mirado en años. Nuestro trabajo es saber qué de eso aguanta y merece quedar visto, y qué hay que sustituir sin más vueltas.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
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Preguntas frecuentes
¿Merece la pena dejar el ladrillo o la piedra vistos en vez de enlucirlos?
Si el muro está en buen estado estructural, sí suele merecer la pena: ahorras el material y el tiempo de un nuevo revestimiento y ganas un acabado con más carácter. La decisión depende del estado real del muro, que se comprueba al picar el revestimiento actual.
¿Se puede abrir un pasillo largo sin debilitar el edificio?
En muchos casos sí, siempre que se identifiquen bien los muros de carga antes de tocar nada. En una casa de vecindad esa comprobación es todavía más importante, porque la estructura suele compartirse con las viviendas vecinas.
¿Las puertas antiguas de estas viviendas se pueden restaurar o hay que cambiarlas?
La mayoría se pueden restaurar si la madera está sana, y suelen quedar con más carácter que una puerta nueva. Solo recomendamos sustituirlas cuando la madera está podrida o no encajan con la distribución nueva de la vivienda.
¿Qué pasa si el forjado de la vivienda es compartido con el vecino de abajo?
Si el problema afecta a la estructura del edificio, la reparación deja de ser solo cosa de una vivienda y hay que coordinarla con la comunidad o con el propietario afectado. Lo explicamos con más detalle en la sustitución de forjados.
¿Cuánto se tarda en reformar una casa de vecindad del casco de Calahorra?
Depende mucho de cuánto se conserve del material original y de si aparecen problemas estructurales al picar. Dentro de lo habitual en una reforma completa de vivienda, dos a cuatro meses, aunque el plazo concreto se cierra después de ver la casa.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
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