Es una de las palabras que más se oyen en una rehabilitación de fachada, porque casi ninguna fachada de piedra o ladrillo se queda tal cual: se enfosca para protegerla de la lluvia y del paso de los años, y de paso queda con un aspecto uniforme. También se usa dentro de la vivienda, aunque ahí casi siempre queda escondido bajo el alicatado o la pintura.
Contamos una obra real donde enfoscamos una fachada entera, con fotos del muro antes, durante y después, en nuestro caso de fachada y patio rehabilitados. Al picar el revestimiento viejo de una fachada antigua no siempre se sabe qué va a aparecer debajo, así que este tipo de obra suele traer alguna sorpresa; lo explicamos en nuestra guía de imprevistos en una reforma.
Para qué sirve enfoscar
En una fachada, el enfoscado protege el muro de la lluvia, el viento y los cambios de temperatura, y evita que la humedad entre directamente por las juntas entre piedras o ladrillos. Dentro de una vivienda, sirve para dejar una pared totalmente plana y sin irregularidades antes de alicatarla o pintarla, algo imprescindible si luego se van a colocar azulejos grandes, que no perdonan una pared torcida.
Cómo se enfosca en obra
Antes de aplicar el mortero, se limpia el muro y se retira lo que esté suelto o mal adherido; en una fachada antigua, esto puede significar picar buena parte del revestimiento anterior. Después se aplica el mortero con llana, extendiéndolo sobre el muro, y se pasa una regla para dejarlo plano, sin bultos ni huecos. En muros muy irregulares, como los de piedra, se necesitan varias pasadas hasta conseguir una superficie uniforme, dejando que cada capa agarre bien antes de seguir con la siguiente.
Qué problemas da un enfoscado mal hecho
El fallo más habitual es aplicar el mortero sobre un muro húmedo o sin limpiar bien, lo que hace que no agarre y acabe desprendiéndose, a veces en placas enteras. También aparecen grietas cuando el mortero se aplica en una sola capa demasiado gruesa, porque se seca de forma desigual y se abre. En fachadas, un enfoscado agrietado deja de proteger el muro de la lluvia, así que el problema no se queda ahí: acaba favoreciendo la misma humedad que se suponía que tenía que evitar.
Enfoscar, guarnecer y revocar: palabras que se mezclan
En obra se usan varias palabras para capas parecidas de mortero o yeso, y se confunden con facilidad. Enfoscar es aplicar mortero de cemento directamente sobre el muro, casi siempre como base o como capa protectora en el exterior. Guarnecer es lo equivalente pero con yeso, y se usa en interiores, antes de un enlucido más fino. El revoco, por su parte, es un acabado exterior que se aplica sobre el enfoscado ya seco, más pensado por el aspecto final que como capa protectora en sí. Cada uno cumple un papel distinto dentro de la misma pared.
Un enfoscado bien hecho no se nota, y eso es justo lo que buscamos: que la fachada quede protegida y pareja, sin que se note dónde ha estado picado el muro.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
Preguntas frecuentes
¿Hace falta enfoscar toda la fachada o se puede hacer por zonas?
Se puede hacer por zonas si el resto del muro está en buen estado, pero conviene revisar toda la fachada antes de decidirlo, porque un problema de humedad en una zona concreta a veces viene de otra parte del muro que parece sana.
¿El enfoscado sirve también para tapar grietas de la fachada?
Tapa grietas superficiales sin importancia, pero si la grieta viene de un movimiento del edificio o de un problema estructural, enfoscar por encima solo la esconde un tiempo: vuelve a salir si no se soluciona la causa real antes.
¿Cuánto tarda en secar un enfoscado antes de seguir con la obra?
Depende del grosor de la capa, de la humedad ambiente y de si el muro es de piedra o de ladrillo, entre otras cosas. No damos un número fijo porque cada obra seca de forma distinta; lo que hacemos es comprobarlo antes de seguir con el siguiente paso, para no trabajar sobre una capa que todavía no ha curado.
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¿Tu fachada necesita un enfoscado nuevo?
Vamos a verla, revisamos el estado real del muro y te decimos qué hace falta antes de empezar, sin compromiso.
