Suelo de baño recién colocado con piezas de porcelánico y crucetas de nivelación

Planificación de la obra

Reforma por fases o de una vez: cómo elegir

Hacer una reforma de una vez suele compensar cuando se van a tocar instalaciones de fontanería o electricidad en toda la vivienda: se tiran una sola vez, los gremios entran una sola vez y el polvo se concentra en un único periodo. Ir por fases compensa cuando el presupuesto no permite afrontarlo todo junto, cuando hace falta seguir viviendo en la casa mientras dura la obra, o cuando hay una estancia con más urgencia que el resto. Lo que no conviene partir nunca son las instalaciones y la estructura: repetirlas en cada fase sale más caro y más lento que resolverlas de una sola vez.

Es una de las decisiones que más se repite antes de reformar una vivienda: si conviene una reforma por fases o de una vez, según el presupuesto o las necesidades de cada momento. No hay una respuesta única, porque depende de qué se va a tocar, de cuánto tiempo puedas esperar y de si necesitas seguir viviendo en la casa mientras dura la obra.

En esta guía contamos cuándo compensa hacerlo todo junto, cuándo tiene sentido ir por fases, y qué elementos de la vivienda no conviene partir nunca en varias veces. Si lo que te preocupa es cuánto va a durar la obra en cualquiera de los dos casos, esa parte la explicamos en cuánto dura una reforma, y si dudas sobre si vas a poder seguir viviendo en casa, tienes esa guía en vivir en casa durante la obra.

Antes de elegir entre fases o de una vez

Todo de una vez o por fases: qué cambia

AspectoTodo de una vezPor fases
Instalaciones (fontanería y electricidad)Se tiran una sola vez para toda la viviendaSe hacen solo en la zona de cada fase; puede repetirse el arranque en cada una
Gremios en la viviendaCada oficio entra una vez y encadena su trabajoCada oficio puede volver a entrar en cada fase, con su propio montaje
Polvo y suciedadSe concentra en un único periodo y luego se acabaSe repite cada vez que arranca una fase nueva
PresupuestoHace falta disponer del importe completo antes de empezarSe reparte en el tiempo, ajustado a lo que se pueda afrontar en cada fase
Vivir en la viviendaCasi siempre hay que salir mientras dura toda la obraSe puede seguir viviendo en las zonas que aún no están en obra
Urgencia de una estanciaToda la vivienda avanza al mismo ritmoLa estancia más urgente se resuelve primero, sin esperar al resto

Cuándo compensa hacerlo todo de una vez

Hacer la reforma de una sola vez tiene una ventaja clara cuando hay que tocar instalaciones: la fontanería y la electricidad se tiran una sola vez para toda la vivienda, en lugar de repetir el proceso en cada fase. Abrir rozas, tender tubería nueva o cambiar el cuadro eléctrico son trabajos que, si se hacen de golpe, no vuelven a repetirse.

También se reduce el número de veces que cada gremio entra en la vivienda. Un electricista o un fontanero que resuelve toda la instalación de una vez encadena su trabajo sin tener que volver semanas o meses después para la siguiente fase, montando y desmontando herramienta cada vez. Lo mismo pasa con el polvo: se concentra en un único periodo de la obra, en vez de repetirse cada vez que arranca una fase nueva.

Por eso, cuando el alcance de la obra ya incluye tocar instalaciones en varias zonas de la vivienda, como suele pasar en una reforma integral, hacerlo todo de una vez casi siempre sale más eficiente que dividirlo, aunque suponga afrontar un desembolso mayor de golpe.

Cuándo tiene sentido ir por fases

Ir por fases tiene sentido, sobre todo, cuando el presupuesto no permite afrontar toda la obra junta. Repartir la reforma en varias fases, cada una con su propio alcance, permite ir avanzando sin necesidad de reunir de golpe el importe completo de una reforma integral.

También compensa cuando necesitas seguir viviendo en la vivienda mientras dura la obra: si se reforma una zona cada vez, el resto de la casa puede seguir en uso, algo que no ocurre si se abre toda la vivienda a la vez. Y compensa cuando hay una estancia con una urgencia clara, como un baño que ya no aguanta más o una cocina con una instalación que da problemas: empezar por ahí resuelve lo más apremiante sin esperar a tener resuelto el resto.

La contrapartida es que algunos trabajos se repiten: si en la primera fase se toca la instalación eléctrica de una zona, es posible que en la siguiente fase haya que volver a abrir parte de esa misma instalación para conectar la ampliación, y eso añade tiempo y trabajo que no haría falta si se planteara todo junto desde el principio.

Lo que no conviene partir nunca: instalaciones y estructura

Hay dos cosas que casi nunca conviene dividir en fases distintas, aunque el resto de la obra sí se reparta con el tiempo: las instalaciones generales y la estructura. Partir la instalación eléctrica o de fontanería en fases sueltas, sin un criterio conjunto desde el principio, suele acabar en soluciones parcheadas que hay que volver a tocar más adelante.

Con la estructura pasa algo parecido: si se sabe que en algún momento habrá que reforzar un forjado o intervenir en un muro de carga, es mejor resolverlo cuanto antes, no dejarlo para una fase futura mientras se construye encima. Levantar acabados sobre una estructura pendiente de resolver casi siempre implica repetir ese trabajo cuando llegue el momento de intervenir en ella.

Cómo se deja una fase preparada para la siguiente

Cuando la reforma va por fases, sí se puede plantear cada una pensando en la que viene después, aunque no se ejecute todavía. Eso significa, por ejemplo, dejar previstos los puntos de agua o de electricidad que hará falta usar más adelante, aunque de momento no se conecten, o dejar cerrada una zona de paso pensando en cómo va a encajar la siguiente fase de obra.

Es lo mismo que se hace, a otra escala, en este baño reformado fase a fase: cada paso de la obra se resolvió pensando en el siguiente, sin dar nada por cerrado hasta que encajaba con lo que venía después. Plantear así una reforma por fases evita tener que deshacer trabajo ya hecho cuando llega el momento de continuar.

Cómo decidirlo en tu caso

No hay una opción mejor en general: depende de tu presupuesto, de si puedes vivir fuera de casa durante la obra o necesitas quedarte, y de si hay alguna estancia que no puede esperar. Lo que sí conviene es decidirlo con esta información por delante, no a mitad de obra, porque cambiar de planteamiento cuando ya se ha empezado casi siempre cuesta más que decidirlo desde el principio.

En la visita previa a cualquier obra hablamos de esto con el cliente: si el alcance incluye instalaciones que conviene resolver de una vez, si el presupuesto pide ir por fases, o si hay una parte de la vivienda que hay que priorizar. Es una conversación que forma parte del presupuesto, no algo que se decide aparte.

Lo único que no negociamos es partir instalaciones o estructura en fases sueltas. El resto de la obra se puede repartir en el tiempo que haga falta, pero eso hay que resolverlo de una vez, aunque tarde en llegar el momento de tocar el resto de la vivienda.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA

Preguntas frecuentes

¿Sale más caro hacer la reforma por fases que de una vez?

Puede salir algo más caro en conjunto, porque algunos trabajos, como parte de la instalación, se repiten entre fases. Pero permite repartir el gasto en el tiempo, algo que para muchos presupuestos pesa más que ese sobrecoste.

¿Puedo empezar por el baño o la cocina y dejar el resto para más adelante?

Sí, es una de las formas más habituales de ir por fases, sobre todo si esa estancia tiene una urgencia clara. Lo importante es dejar prevista, si se puede, la instalación que hará falta cuando llegue el turno del resto de la vivienda.

¿Cuánto tiempo puede pasar entre una fase y la siguiente?

No hay un límite fijo: depende de tu presupuesto y de tus planes. Lo que sí conviene es no dejar pasar tanto tiempo que la fase siguiente tenga que deshacer parte de lo ya hecho para poder continuar.

¿Es posible cambiar de una reforma por fases a hacerlo todo de una vez a mitad de camino?

Sí, siempre que la primera fase se haya planteado pensando en lo que podía venir después. Si se dejó prevista la instalación o el paso para las siguientes fases, ampliar el alcance es mucho más sencillo que si cada fase se resolvió de forma aislada.

¿Qué pasa si solo tengo presupuesto para una fase y no sé cuándo podré hacer la siguiente?

No es un problema: se plantea la fase actual dejando previsto lo que se pueda para el futuro, sin dar por hecho una fecha concreta para continuar. Cuando llegue el momento, se retoma desde donde se dejó.

Dónde trabajamos

JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.

LogroñoCalahorraArnedoHaroNájeraAlfaroSanto Domingo de la CalzadaLarderoVillamediana de IreguaVer todas las zonas

Seguir leyendo

Cuánto dura una reformaDe qué depende que una reforma dure más o menos, qué fases se solapan y por qué los imprevistos aparecen justo al empezar a picar.Vivir en casa durante una reforma: cuándo sí y cuándo noCuándo se puede seguir viviendo en casa durante una reforma, cuándo no compensa y cómo organizamos la obra para dejarte un baño o una cocina en uso.Reforma integral en LogroñoCómo es una reforma integral en Logroño: qué entra, en qué orden se hace y qué tienes que decidir antes de empezar.Reforma integral de un baño bajo cubierta, fase a faseUn baño real de JIMA bajo cubierta, levantado desde el saneamiento hasta el último remate, con muro de piedra, viga original y lavadora integrada.

¿No sabes si conviene hacerlo todo de una vez o por fases?

Cuéntanos el alcance de tu obra y tu situación, y te decimos qué planteamiento tiene más sentido en tu caso.