Dormitorio de una vivienda antigua con muro de ladrillo dejado visto tras la reforma

Santo Domingo de la Calzada

Reformas en Santo Domingo de la Calzada

En Santo Domingo de la Calzada, buena parte de las viviendas que reformamos están en edificios de bastantes años, muchos de ellos en el entorno del centro histórico. Antes de hablar de azulejos o de pintura, en estas casas hay que mirar tres cosas: cómo está la estructura, si hay humedad y de dónde viene, y en qué estado están las instalaciones que van a quedar tapadas otra vez. Solo con eso resuelto tiene sentido decidir los acabados, y ahí muchas veces conviene dejar a la vista lo que ya tiene la vivienda —piedra, ladrillo, madera— en vez de taparlo con un revestimiento nuevo.

Reformar en Santo Domingo de la Calzada tiene un punto de partida distinto al de una vivienda de construcción reciente: gran parte del edificio es antiguo, y algunas viviendas están además dentro del entorno del centro histórico. Eso no cambia el presupuesto de forma automática, pero sí cambia el orden en el que se toman las decisiones. Antes de elegir un solo azulejo, hay que saber qué aguanta el edificio, si hay humedad y de dónde entra, y cómo está la instalación eléctrica y de fontanería que se va a volver a esconder detrás de la pared nueva.

En JIMA llevamos más de 20 años viendo este tipo de vivienda, y sabemos que el orden importa: decidir primero los acabados y descubrir después un problema de humedad o una instalación que no aguanta significa deshacer trabajo ya hecho. Por eso, en una vivienda antigua de Santo Domingo de la Calzada empezamos siempre revisando lo que no se ve, y dejamos para el final lo que sí se va a ver.

Esta página explica ese orden de trabajo y por qué, en muchos casos, la mejor decisión de acabado es dejar a la vista lo que ya tiene la vivienda en vez de esconderlo. Si tu obra afecta a la vivienda entera, la lógica general de una reforma completa la explicamos en reforma integral, que aplicamos igual fuera de Logroño.

Antes de decidir los acabados

Qué se revisa antes de reformar una vivienda antigua

ElementoQué se compruebaQué puede implicar
EstructuraMuros de carga, pilares y estado del forjado bajo el suelo actualSi el forjado es de madera y está dañado, puede hacer falta sustituirlo antes de seguir
HumedadesManchas, olor a humedad y de dónde viene el agua: suelo, fachada o cubiertaEl acabado nuevo no se coloca hasta que la causa de la humedad está resuelta
InstalacionesAntigüedad y estado real de la fontanería y la electricidadCasi siempre conviene renovarlas antes de cerrar paredes o alicatar
Protección del edificioSi el edificio o la fachada tienen alguna protección reconocidaPuede condicionar qué se puede cambiar por fuera; se comprueba antes de decidir nada

Primero lo que no se ve: estructura, humedad e instalaciones

En una vivienda de bastantes años, lo primero que miramos no es lo que va a quedar bonito, sino lo que sostiene el resto de la obra. Revisamos la estructura: si hay muros de carga que se han movido, si algún pilar ha perdido sección, y sobre todo el estado del forjado, porque un forjado de madera puede llevar décadas aguantando bien o puede estar mucho peor de lo que parece desde arriba. Si aparece un problema de este tipo, lo tratamos como una obra propia antes de continuar; lo explicamos con detalle en sustitución de forjados, y tienes un ejemplo real, con el forjado de madera cambiado a viguetas metálicas, en esta obra.

Después miramos la humedad, que en vivienda antigua casi nunca es un problema aislado: puede venir de una fachada que ha perdido su revoco, de una cubierta que gotea sin que se note desde dentro, o de humedad que sube por capilaridad desde el suelo. Tapar una mancha de humedad con pintura o con un alicatado nuevo sin resolver el origen es gastar material para que el problema vuelva a aparecer en poco tiempo.

Por último revisamos las instalaciones. En muchas viviendas de Santo Domingo de la Calzada la fontanería y la electricidad se han ido ampliando durante décadas, y buena parte de esa instalación va a quedar otra vez oculta tras la pared o el suelo nuevo. Es el momento de cambiarla, no de dejarla como está solo porque de momento funciona.

Estructura, humedad y protección del edificio antes de tocar la fachada

Cuando la obra afecta a fachada o a elementos que se ven desde la calle, hay un paso más antes de decidir nada: comprobar si el edificio tiene alguna protección reconocida. No damos por hecho ni que la tenga ni que no la tenga; si el edificio tuviera alguna protección, se comprueba antes de plantear cualquier cambio, y los trámites concretos que corresponda hacer los debe gestionar el propietario ante su ayuntamiento.

Este tipo de revisión conjunta —estructura, humedad e instalaciones, y protección cuando afecta a fachada— es la que hacemos también a escala de edificio completo cuando la obra no se queda en una sola vivienda. Si es tu caso, la lógica de esa revisión más amplia la explicamos en rehabilitación de edificios.

Conservar el carácter: piedra, ladrillo y madera en vez de taparlos

Una vez resuelto lo estructural, la humedad y las instalaciones, llega la parte de decidir los acabados, y aquí una vivienda antigua de Santo Domingo de la Calzada tiene algo que no tiene una construcción reciente: material propio con carácter, que muchas veces conviene dejar visto en vez de esconderlo bajo un revestimiento nuevo. Un muro de piedra o de ladrillo macizo bien saneado aguanta perfectamente sin necesidad de taparlo, y da a la estancia un acabado que no se consigue comprando material nuevo.

Lo mismo pasa con la madera: una viga en buen estado, una puerta antigua con la carpintería original, un suelo con solera de baldosa que merece la pena mantener. En la fotografía de portada de esta página se ve un dormitorio con el ladrillo dejado visto tras sanear el muro, y en la galería una estancia con puertas antiguas conservadas en la propia reforma, en vez de sustituidas por unas nuevas.

Esto no significa dejarlo todo tal cual estaba: lo que no aguanta se sustituye, y lo decimos con claridad cuando lo vemos. Pero antes de pedir presupuesto por un material nuevo, miramos primero si lo que ya tiene la vivienda se puede recuperar, porque muchas veces es la opción que da mejor resultado.

El baño como ejemplo de acabado con carácter

El baño es una de las estancias donde mejor se nota esta forma de trabajar. En una vivienda antigua no hace falta que el baño reformado parezca sacado de un piso nuevo: se puede resolver con azulejo hidráulico o con un acabado de aire retro, que casan mejor con el resto de una vivienda con carácter que un alicatado genérico. Puedes ver un ejemplo de este tipo de acabado en las fotografías de reforma de baño.

Lo que sí cambia siempre, esté donde esté la vivienda, es lo que hay detrás del azulejo: fontanería y saneamiento nuevos, porque un baño reformado con una instalación antigua debajo es un ahorro que se paga después con averías.

Fotos de la obra

Estancia de una vivienda antigua con puertas originales conservadas tras la reforma

Puertas propias de la vivienda, conservadas y ajustadas en vez de cambiarlas por unas de serie.

Baño con azulejo hidráulico blanco y negro de aire retro en una vivienda antigua

Azulejo hidráulico como acabado del baño, pensado para acompañar el carácter de una vivienda antigua.

En una vivienda antigua no empezamos eligiendo azulejo: empezamos mirando qué aguanta la estructura, de dónde viene la humedad si la hay, y qué instalación se va a quedar tapada otra vez. Con eso resuelto, casi siempre lo mejor es dejar a la vista lo que la propia vivienda ya tenía.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA

Cómo trabajamos

1

Nos cuentas tu idea

Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Vamos a ver la vivienda y tomamos medidas.

2

Presupuesto sin compromiso

Te damos un presupuesto detallado y cerrado, partida por partida. Sin letra pequeña.

3

Hacemos la obra

Nuestro equipo ejecuta la reforma cuidando plazos, limpieza y cada acabado.

4

Entrega y garantía

Repasamos juntos la obra terminada y respondemos por nuestro trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi vivienda en Santo Domingo de la Calzada necesita revisar la estructura antes de reformar?

Hay señales que se notan sin abrir nada: suelos que ceden al pisar, grietas que crecen con el tiempo o humedad que reaparece siempre en el mismo punto. Aun así, solo se sabe con certeza revisando la vivienda por dentro antes de decidir los acabados.

¿Se puede reformar conservando la piedra o el ladrillo visto?

Sí, y en vivienda antigua suele ser de las mejores decisiones de acabado: si el muro conserva su resistencia, se sanea y se deja a la vista en vez de taparlo con un revestimiento nuevo.

¿Mi edificio en el centro puede tener alguna protección que limite la reforma?

Puede ser, según el edificio: si tuviera alguna protección reconocida, se comprueba antes de plantear cambios en fachada o en elementos comunes. Los trámites concretos ante el ayuntamiento los debe gestionar el propietario.

¿Qué se hace si aparece humedad al empezar la obra?

Se busca primero de dónde viene: fachada, cubierta o humedad que sube desde el suelo. El acabado nuevo no se coloca hasta que esa causa está resuelta, porque si no, la humedad vuelve a salir en poco tiempo.

¿Las instalaciones antiguas se pueden mantener si todavía funcionan?

No lo recomendamos si van a quedar ocultas otra vez tras la obra: es el momento de cambiarlas, aunque de momento no den ningún problema. Volver a abrir la pared después para repararlas cuesta mucho más que renovarlas ahora.

¿Se puede saber el alcance real de la obra antes de ver la vivienda?

No con seguridad: en vivienda antigua el alcance depende de lo que aparece al revisar estructura, humedad e instalaciones. Por eso el presupuesto se cierra siempre después de ver la vivienda, nunca antes.

Dónde trabajamos

JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.

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