Salón con ladrillo visto y vigas de madera al terminar una reforma completa

Antes de elegir el tipo de obra

Qué es una reforma integral y qué no

Una reforma integral es la que interviene en toda la vivienda a la vez: se derriba lo que no sirve, se renuevan las instalaciones de fontanería y electricidad, se levanta la albañilería que hace falta, se colocan alicatados y solados nuevos, se resuelve la carpintería, se pinta y se limpia antes de entregar. La frontera con una reforma parcial está en las instalaciones y en el alcance: si solo se cambian acabados en una o dos estancias y las instalaciones generales siguen siendo las mismas, no es una reforma integral, aunque se anuncie con ese nombre. Saber esta diferencia sirve para pedir lo que de verdad necesitas, no lo que suena mejor en un presupuesto.

El término "reforma integral" se usa mucho, y no siempre para lo mismo. Algunas empresas lo aplican a cualquier obra que toca varias estancias, aunque las instalaciones no se cambien; otras lo reservan solo para cuando se interviene en la vivienda entera, de arriba abajo. Esa confusión no es solo una cuestión de palabras: cambia lo que vas a recibir a cambio de lo que pagas.

En esta guía explicamos qué es de verdad una reforma integral, dónde está la frontera con una reforma parcial, qué entra normalmente en cada una y qué no debería llamarse integral aunque se venda así. Si ya tienes claro que necesitas una reforma completa y quieres ver cómo la planteamos en la práctica, tienes esa parte en reforma integral en Logroño.

La diferencia en pocas palabras

Reforma integral y reforma parcial: en qué se diferencian

AspectoReforma integralReforma parcial
InstalacionesFontanería y electricidad se renuevan en toda la viviendaLas instalaciones generales se mantienen; se toca como mucho un tramo concreto
EstructuraSe interviene si hace falta, como un forjado o un muro de cargaNo suele entrar en el alcance de la obra
Alcance por estanciasToda la vivienda, de la entrada al último rincónUna o varias estancias sueltas, sin tocar el resto
Orden de los trabajosDemolición, instalaciones, albañilería, alicatados, carpintería, pintura y limpiezaDepende de la partida concreta que se haga, sin encadenar todas las fases
Vivir en la viviendaCasi siempre hay que dejarla libre mientras dura la obraA menudo se puede seguir viviendo en el resto de la casa
Cuándo convieneVivienda antigua o con instalaciones que ya no cumplenUna zona concreta que necesita renovarse sin arrastrar al resto

Qué es una reforma integral, sin rodeos

Una reforma integral empieza por la demolición de lo que no se va a mantener: alicatados, solados, tabiques que sobran y, si hace falta, falsos techos, dejando la vivienda a obra vista. A partir de ahí entra la albañilería, levantando lo que falta y dejando las paredes preparadas para el resto de oficios. En paralelo, o justo después, se renuevan por completo la fontanería y el saneamiento y la instalación eléctrica de toda la vivienda, aunque las tuberías o el cableado antiguo parezcan aguantar bien: es el momento de hacerlo, porque después ya no hay acceso sin volver a picar.

Con las instalaciones cerradas llegan los alicatados y solados de todas las estancias, y después la carpintería interior: puertas, armarios y remates de madera. Cierran la obra la pintura de toda la vivienda y la limpieza final antes de la entrega. Este recorrido completo, de la demolición a la limpieza, es lo que separa una reforma integral de cualquier otra intervención más pequeña, y explica por qué el plazo y el alcance son mayores que en una obra parcial.

Dónde está la frontera con una reforma parcial

Una reforma parcial se queda en una parte concreta de la vivienda o en un tipo de trabajo determinado: cambiar el suelo de un pasillo, renovar solo el alicatado de una habitación, o hacer un trabajo de albañilería suelto como tirar un tabique o reparar una gotera. La diferencia con la integral no está en cuántas estancias se tocan, sino en si se llega o no a las instalaciones generales y a la estructura.

Por eso reformar el baño y la cocina a fondo, por muy completas que queden esas dos estancias, no es una reforma integral: sigue siendo una reforma parcial, aunque de más entidad que cambiar solo un suelo, porque el resto de la vivienda —sus instalaciones generales, sus otras estancias— no se ha tocado. Puedes ver cómo planteamos esa obra concreta en reforma de baño en Logroño.

Lo que no es una reforma integral, aunque se venda como tal

Es habitual encontrar el término "integral" en presupuestos que, mirados de cerca, no lo son. Cambiar todos los suelos de la vivienda y pintar de arriba abajo puede parecer una obra grande, pero si las instalaciones de fontanería y electricidad no se tocan, sigue siendo un cambio de acabados, no una reforma integral: lo que hay detrás de las paredes sigue siendo lo mismo que había antes.

Tampoco lo es una obra que toca varias estancias pero deja fuera, por ejemplo, la cocina o un baño concreto: si una parte de la vivienda queda tal cual estaba, no se ha reformado la vivienda entera, por mucho que el resto haya quedado muy bien. Y una reforma que cambia acabados sobre una instalación eléctrica que no cumple, sin renovarla, no soluciona lo que de verdad había que resolver: solo lo tapa detrás de un acabado nuevo.

Esto no quiere decir que estas obras estén mal hechas ni que no tengan sentido: pueden ser justo lo que necesitas. El problema aparece cuando se llaman "integrales" sin serlo, porque entonces el cliente puede dar por hecho que se ha resuelto algo —como la instalación eléctrica— que en realidad sigue igual que antes.

Cuándo compensa cada una

Una reforma integral compensa cuando la vivienda es antigua y sus instalaciones ya no cumplen, cuando quieres cambiar la distribución de varias estancias a la vez, o cuando sabes que en algún momento vas a tener que tocar instalaciones y prefieres resolverlo todo junto en vez de partirlo en fases que acaban repitiendo trabajo.

Una reforma parcial tiene sentido cuando hay una zona concreta que necesita renovarse y el resto de la vivienda está en buen estado, o cuando el presupuesto disponible no permite plantear la obra completa por ahora. Ninguna de las dos es mejor en general: lo que conviene es llamar a cada cosa por su nombre y elegir según lo que de verdad necesita tu vivienda, no según cuál suene más completa en un presupuesto.

Que una obra se llame integral no la hace mejor si no lo es de verdad. Preferimos decir con claridad qué alcance tiene cada obra, aunque sea parcial, a vender como integral algo que no toca ni las instalaciones.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA

Preguntas frecuentes

¿Cambiar todos los suelos de mi casa y pintarla entera es una reforma integral?

No, si las instalaciones de fontanería y electricidad no se tocan. Es un cambio de acabados en toda la vivienda, que puede ser una obra grande, pero no una reforma integral en sentido estricto.

¿Reformar el baño y la cocina a la vez ya es una reforma integral?

No necesariamente. Si el resto de la vivienda y sus instalaciones generales no se tocan, sigue siendo una reforma parcial, aunque afecte a dos estancias importantes de la casa.

¿Por qué algunas empresas llaman integral a una obra que no lo es?

Porque el término suena a obra completa y de calidad, aunque el alcance real sea menor. Por eso conviene pedir siempre el desglose por escrito y no fiarse solo del nombre que le pongan a la obra.

¿Una reforma integral obliga siempre a tocar la estructura?

No siempre: se toca si hace falta, por ejemplo si hay un forjado o un muro de carga que lo necesita. Si la estructura está bien, la reforma integral se centra en instalaciones, albañilería y acabados.

¿Cómo sé si mi vivienda necesita una reforma integral o basta con una parcial?

Depende del estado de las instalaciones y de cuánto quieras cambiar la distribución. Si las instalaciones generales ya no cumplen o quieres tocar varias estancias a fondo, suele compensar la integral; si es una zona puntual, con la parcial es suficiente.

¿Se puede empezar con una reforma parcial y convertirla en integral más adelante?

Se puede, aunque no siempre de forma sencilla: si la parcial no dejó previstas las instalaciones para el resto de la vivienda, ampliar después implica repetir parte del trabajo ya hecho.

Dónde trabajamos

JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.

LogroñoCalahorraArnedoHaroNájeraAlfaroSanto Domingo de la CalzadaLarderoVillamediana de IreguaVer todas las zonas

Seguir leyendo

Reforma integral en LogroñoCómo es una reforma integral en Logroño: qué entra, en qué orden se hace y qué tienes que decidir antes de empezar.Reforma de baño en LogroñoQué se toca siempre en una reforma de baño, qué decisiones hay que tomar y qué suele aparecer al picar el alicatado antiguo.Reforma integral de un baño bajo cubierta, fase a faseUn baño real de JIMA bajo cubierta, levantado desde el saneamiento hasta el último remate, con muro de piedra, viga original y lavadora integrada.Reforma por fases o de una vez: cómo elegirCuándo compensa afrontar la reforma de una vez, cuándo conviene ir por fases y qué elementos, como instalaciones y estructura, no conviene partir nunca.

¿No tienes claro si necesitas una reforma integral o parcial?

Vemos tu vivienda, hablamos de qué quieres resolver de verdad y te decimos con sinceridad qué tipo de obra encaja con tu caso.