Es una pregunta habitual antes de fijar una fecha de inicio: si conviene reformar ahora o esperar a otra época del año. La respuesta depende de qué se va a reformar y de si la obra incluye trabajos de exterior, más que de un mes concreto del calendario.
En obras que solo tocan el interior, como una reforma integral de vivienda, la época pesa bastante menos: el tiempo que haga fuera no impide levantar un tabique o alicatar un baño. Donde sí nota más la época es en trabajos como los que contamos en esta fachada y este patio que rehabilitamos, porque ahí sí se depende de que no llueva o haga demasiado viento ese día.
En esta guía contamos qué cambia según la época, sin darte previsiones de tiempo ni meses garantizados, porque de eso no podemos responder nosotros: hablamos de criterio, de lo que suele pasar, no de lo que va a pasar exactamente en tu obra.
Qué cambia según la época
- Los trabajos de exterior son los que más dependen de que el tiempo acompañe ese día.
- Los secados de solera, mortero y pintura llevan su tiempo, haga frío o calor.
- Con ventanas cerradas por el frío, el polvo y el olor tardan más en irse.
- Las vacaciones propias y las de algunos proveedores pueden alargar el plazo en ciertas fechas.
- Una vivienda que se usa poco en cierta época es más fácil de dejar libre para la obra.
- Nada de esto es una previsión de tiempo: es una forma de organizar mejor la obra.
Reformar según la época: qué tener en cuenta
| Tipo de trabajo | Qué depende del tiempo | Qué tener en cuenta |
|---|---|---|
| Fachada y cubierta | El tiempo que haga condiciona si se puede trabajar en el exterior ese día | Puede haber alguna jornada parada por lluvia o viento fuerte |
| Patio o zonas exteriores | Los materiales exteriores necesitan curar sin lluvia de por medio | Conviene contar con algo de margen si la obra incluye exterior |
| Solera y mortero | El secado es un proceso propio del material, con su propio ritmo | No conviene acelerarlo aunque haya prisa por seguir avanzando |
| Pintura | Necesita que la superficie esté seca y bien ventilada | Tener las ventanas cerradas mucho tiempo alarga el secado |
| Vivienda que se usa poco (segunda residencia, casa de pueblo) | No depende del tiempo, sino de cuándo se usa menos | Suele ser un buen momento para concentrar la obra sin molestar el día a día |
Trabajos de exterior: fachadas, patios y cubiertas
Los trabajos que se hacen fuera de la vivienda, como una fachada, un patio o una cubierta, son los que más dependen del tiempo que haga cada día. Un andamio montado con viento fuerte, un mortero exterior aplicado bajo la lluvia o una pintura de fachada que no llega a secar bien son situaciones que conviene evitar, así que alguna jornada puede quedar parada hasta que mejore.
Esto no significa que estos trabajos solo se puedan hacer en una época concreta: significa que, si la obra incluye exterior, conviene contar con algo más de margen en el plazo, precisamente por esas jornadas que dependen del tiempo. Es lo que pasó en esta fachada y este patio que dejamos rehabilitados, donde el ritmo de la obra exterior se ajustó según lo que permitía cada semana.
Secados de solera, mortero y pintura
Dentro de la vivienda, lo que más nota la época son los secados: una solera nueva, un mortero de agarre o una capa de pintura necesitan un tiempo propio para curar bien, y ese tiempo no se puede acortar solo porque convenga al plazo. El frío tiende a alargar un poco estos procesos, y el calor fuerte y seco puede acortarlos, pero en ningún caso conviene forzarlos.
Pisar una solera antes de tiempo o alicatar sobre un mortero que no ha curado del todo son errores que luego se pagan con grietas o piezas que se mueven. Por eso, aunque tengamos prisa por avanzar, respetamos los tiempos de secado de cada material, sea la época que sea.
Ventilación y polvo según la época
El polvo de una obra se va antes cuanto más se pueda ventilar, y ahí sí influye la época: en los meses de más frío, con las ventanas cerradas la mayor parte del día, el polvo y el olor a pintura o a mortero tardan algo más en desaparecer del todo. En época de más calor, ventilar a fondo suele ser más cómodo y ayuda a que todo se airee antes.
Esto afecta sobre todo si vas a seguir viviendo en casa durante la obra: conviene tenerlo en cuenta al decidir qué zonas cerrar y con qué frecuencia airear, sobre todo mientras dura la fase de más polvo.
Vacaciones propias y de los proveedores
Otro factor que puede alargar el plazo, y que no tiene que ver con el tiempo que haga, son las vacaciones: las tuyas, si necesitas parar la obra unos días, y las de algunos proveedores de materiales, que en ciertas fechas del año tardan más en servir un pedido de lo habitual.
Conviene hablarlo al planificar el inicio de la obra, sobre todo si hay alguna fecha en la que sabes que vas a estar fuera o que va a costar más recibir un material concreto. No es algo que dependa del clima, pero sí influye tanto como él en cómo avanza el plazo real.
Cuándo compensa reformar porque la casa se usa menos
Hay un motivo, al margen del tiempo que haga, por el que ciertas épocas compensan más: cuando la vivienda se usa menos. Una segunda residencia, una casa de pueblo que se visita solo algunos fines de semana o una vivienda que se va a dejar vacía por otro motivo son buenos ejemplos: reformar mientras nadie la necesita a diario evita la incomodidad de compaginar obra y vida cotidiana.
Esto pesa especialmente en casas como las que tratamos en Santo Domingo de la Calzada o en pueblos cercanos de La Rioja, donde muchas viviendas se usan solo parte del año. Aprovechar esos meses de menos uso para concentrar la obra suele ser más práctico que intentar encajarla en las semanas de más actividad.
No prometemos previsiones de tiempo que no dependen de nosotros. Lo que sí hacemos es avisar con antelación de qué fases pueden verse afectadas si el tiempo no acompaña, y ajustar el ritmo de la obra sin dejar nada a medias por las prisas.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
Preguntas frecuentes
¿Es mejor reformar en invierno o en verano?
No hay una época mejor en general: depende de si la obra incluye trabajos de exterior o solo interior. En una reforma solo de interior la época pesa poco; en una que incluya fachada, patio o cubierta, conviene contar con algo más de margen por si el tiempo no acompaña algún día.
¿La lluvia puede parar una obra de fachada?
Sí, algunas jornadas de trabajo exterior pueden quedar paradas si llueve o hace mucho viento, porque aplicar ciertos materiales en esas condiciones no da un buen resultado. Es algo puntual, no una previsión de toda la obra, y se recupera en cuanto mejora el tiempo.
¿El calor o el frío afectan a los secados de dentro de casa?
Pueden acelerarlos o alargarlos un poco, pero en ambos casos hay que respetar el tiempo que necesita cada material para curar bien. Forzar un secado por tener prisa suele acabar en grietas o piezas que se mueven más adelante.
¿Las vacaciones retrasan la obra?
Pueden influir, tanto las tuyas si necesitas parar unos días como las de algún proveedor de materiales en ciertas fechas del año. Conviene hablarlo al planificar el inicio para tenerlo en cuenta en el plazo.
¿Compensa esperar a que la casa esté vacía para reformar?
Si es una vivienda que se usa poco en cierta época, como una segunda residencia o una casa de pueblo, suele ser más práctico concentrar la obra en esos meses. Evitas compaginar obra y vida diaria, aunque el resultado no cambia por la fecha en la que se haga.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
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