Esta página no explica de dónde vienen las humedades ni cómo distinguir una capilaridad de una filtración: eso ya lo contamos con detalle en de dónde vienen las humedades en casa, y no lo vamos a repetir aquí. Lo que sí contamos es cómo ejecutamos la impermeabilización una vez que el origen del problema está claro: patios interiores que llevan años acumulando agua, muros que chupan humedad de forma constante y depósitos de obra antiguos que hay que dejar otra vez estancos.
Son tres situaciones distintas pero con la misma lógica de trabajo: primero se sanea la fábrica que hay debajo, después se refuerza con malla en los puntos que más lo necesitan, y por último se impermeabiliza con un mortero pensado para eso, aplicado en capas y con tiempo de secado entre una y otra. Es un proceso de albañilería, no de pintura, y esa diferencia es la que hace que aguante con agua constante en contacto con el muro, no solo con lluvia ocasional.
Antes de impermeabilizar algo
- Un muro húmedo no se impermeabiliza sobre el material suelto: primero se sanea la fábrica, después se sella.
- La malla de fibra de vidrio no sustituye al mortero: reparte y sujeta, para que el mortero de encima no se abra por los mismos puntos siempre.
- El mortero impermeabilizante se aplica en varias capas finas, dejando secar entre una y otra, no de una sola vez.
- Los encuentros -esquinas, desagües, la unión entre el muro y el suelo- se refuerzan aparte, porque es donde el agua encuentra el camino más fácil.
- Un patio interior recibe menos sol y ventila peor que una fachada a la calle, así que tarda más en secarse entre lluvia y lluvia.
- Un depósito antiguo se puede sanear y revestir sin necesidad de tirarlo, si la fábrica de ladrillo o de hormigón que tiene debajo sigue firme.
Fases de una impermeabilización con mortero y malla
| Fase | Qué se hace | Por qué |
|---|---|---|
| Saneado | Se retira el revoco suelto, la pintura vieja y cualquier material que no esté bien agarrado a la fábrica | Un mortero impermeabilizante sobre una base suelta se despega con el propio muro |
| Tratamiento de grietas y juntas | Se abren un poco, se limpian y se rellenan con mortero específico antes de seguir | Son el punto por donde el agua encuentra el camino más corto hacia dentro |
| Malla de fibra de vidrio | Se coloca en toda la superficie, con más solape en esquinas y encuentros | Reparte tensiones y sujeta el mortero para que no se agriete siempre en el mismo sitio |
| Mortero impermeabilizante | Se aplica en varias capas finas, dejando secar cada una antes de la siguiente | Una capa gruesa de una vez seca mal por dentro y pierde parte de su función |
| Prueba con agua | En depósitos, se llena de agua antes de dar la obra por terminada | Es la única forma de comprobar que no queda ningún punto sin sellar |
Patios interiores y muros que chupan agua
Un patio interior tiene peor vida que una fachada a la calle: recibe menos horas de sol, el aire circula menos y el agua que entra por arriba o que sube por el muro tarda más en secarse entre una lluvia y la siguiente. Eso hace que el revoco se desprenda antes, que el ladrillo quede a la vista en varias zonas y que la humedad se note casi siempre en la parte baja de la pared, donde el muro está más tiempo en contacto con la humedad ambiente del propio patio.
Cuando hablamos de un muro que chupa agua nos referimos a una fábrica que, por su material o por su antigüedad, absorbe la humedad como una esponja en vez de dejarla correr por fuera. Es habitual en muros de ladrillo macizo o de piedra sin ningún tratamiento previo, sobre todo en patios estrechos donde el agua de lluvia no tiene mucho sitio por donde escurrir y queda más tiempo pegada a la pared de lo que le convendría al material. Puedes ver un caso real de este tipo de patio, ya saneado, en esta rehabilitación de fachada y patio interior.
Cómo saneamos la fábrica antigua antes de impermeabilizar
Antes de aplicar nada impermeabilizante, el muro tiene que quedar limpio de todo lo que no aguanta: revoco suelto, pintura descascarillada, restos de reparaciones antiguas que se hicieron sobre la marcha y que ya no cumplen ninguna función. Se pica hasta dar con la fábrica firme, sea ladrillo, piedra o un mortero antiguo que siga bien agarrado, y se deja esa superficie limpia de polvo.
Si hay grietas o juntas abiertas, se tratan en este mismo paso, no después: se abren un poco más de lo que se ven a simple vista, se limpian de material suelto y se rellenan con un mortero pensado para sellar, no con el mismo que se va a usar en la superficie general. Es un trabajo que exige tiempo, porque cada grieta y cada junta se comprueban una a una; saltarse este paso para llegar antes al acabado final es la forma más habitual de que una impermeabilización falle a los pocos meses.
Solo cuando la fábrica está saneada, seca en su punto y sin ningún resto suelto, se puede pasar a la siguiente fase. Impermeabilizar sobre un muro que todavía suelta material es empezar la casa por el tejado.
Por qué reforzamos con malla de fibra de vidrio
La malla de fibra de vidrio se coloca sobre la fábrica ya saneada, antes de aplicar el mortero impermeabilizante, y cumple una función muy concreta: repartir el trabajo del mortero por toda la superficie en vez de dejar que cada zona trabaje por su cuenta. Sin malla, un mortero impermeabilizante tiende a agrietarse siempre por los mismos puntos, casi siempre los que más se mueven o los que reciben más cambios de temperatura, como una esquina o el encuentro entre dos materiales distintos.
Colocamos la malla con solape entre cada tira, y reforzamos especialmente las esquinas, los encuentros con el suelo y cualquier punto por donde pase un desagüe, porque son las zonas donde el agua tiene más facilidad para colarse si algo falla. La malla no sustituye al mortero impermeabilizante: trabaja junto a él, dándole continuidad a una superficie que, sin ese refuerzo, tendería a comportarse como piezas sueltas en vez de como un conjunto.
Depósitos de obra antiguos: sanear antes de sellar
Un depósito de obra antiguo, de los que todavía se encuentran junto a una escalera o en un patio, casi siempre se puede recuperar sin necesidad de demolerlo si la fábrica de ladrillo o de hormigón que tiene por debajo sigue siendo firme. El proceso empieza igual que en un muro: se vacía, se limpia toda la superficie interior y se retira cualquier resto de mortero suelto o de una impermeabilización anterior que ya no cumpla su función.
Con la fábrica limpia, se coloca la malla de fibra de vidrio en todo el interior, prestando especial atención a las esquinas del depósito y a la unión entre las paredes y el fondo, que es donde más presión de agua va a soportar esa junta el resto de su vida. Encima se aplica el mortero impermeabilizante, capa a capa, dejando secar cada una antes de la siguiente, hasta dejar una superficie lisa y continua. En el vídeo de esta página se ve el proceso completo sobre un depósito real, grabado en obra.
Antes de dar el trabajo por terminado, lo correcto es llenar el depósito de agua y comprobar que no aparece ningún punto húmedo por fuera durante los días siguientes. Es la única prueba que confirma de verdad que el sellado ha quedado bien hecho, y por eso no se salta.
Por qué pintar encima no aguanta
En un patio, un muro que chupa agua o un depósito, pintar directamente sobre la superficie no resuelve nada porque el problema no está en el color ni en el acabado, sino en que el material de debajo sigue mojado o sigue absorbiendo agua de forma constante. Una pintura, incluso una pensada para exteriores, no está hecha para aguantar el contacto continuo con agua o con un muro que nunca termina de secarse del todo.
Lo que suele pasar es que la pintura se descascarilla en pocos meses, porque el agua que sigue entrando por detrás la empuja desde dentro. Y si la pintura es de las que sellan mucho la superficie, puede incluso empeorar las cosas: si el muro necesita liberar humedad por algún sitio y se lo impides con una capa que no deja pasar nada, esa agua acaba buscando otra salida, a veces una zona nueva que antes no daba problemas.
Por eso, en patios, muros que chupan agua y depósitos trabajamos siempre con el sistema de saneado, malla y mortero impermeabilizante que hemos descrito en esta página, y no con una mano de pintura sobre lo que ya está. Si tu caso es una fachada a la calle en vez de un patio o un depósito, tenemos una página aparte sobre rehabilitación de fachadas donde contamos ese proceso concreto.
Fotos de la obra

El mismo patio, con la fábrica saneada y el mortero impermeabilizante ya aplicado.
El interior del depósito, capa a capa: fábrica saneada, malla colocada y mortero impermeabilizante aplicado.
Con el agua no hay atajos: si el muro sigue mojado por dentro, cualquier pintura se acaba levantando. Por eso saneamos primero, reforzamos con malla y sellamos después, capa a capa.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
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Preguntas frecuentes
¿Cualquier patio se puede impermeabilizar o hay que rehacer el muro entero?
Depende de cómo esté la fábrica por debajo. Si el ladrillo o la piedra siguen firmes, basta con sanear, reforzar con malla y aplicar el mortero impermeabilizante; solo hace falta reconstruir el muro si el material ha perdido consistencia real.
¿Cuánto hay que esperar entre una capa de mortero y la siguiente?
Lo que necesite cada capa para secar por dentro, no solo por fuera. Aplicar la siguiente capa antes de tiempo es una de las causas más habituales de que una impermeabilización falle a los pocos meses.
¿Sirve este proceso para un depósito que sigue teniendo agua dentro ahora mismo?
Hay que vaciarlo y dejarlo secar antes de empezar, porque el saneado y la malla necesitan una superficie sin agua para agarrar bien. El sistema está pensado precisamente para depósitos que después vuelven a llenarse de forma habitual.
¿La malla de fibra de vidrio se nota una vez terminado el trabajo?
No, queda cubierta por el mortero impermeabilizante y no se ve ni se nota al tacto en la superficie terminada. Su función es interna: repartir tensiones, no aportar acabado.
¿Qué pasa si el muro sigue mojado por dentro aunque por fuera parezca seco?
Entonces no está listo para impermeabilizar. Hay que esperar a que seque bien o revisar si hay un aporte de agua continuo que primero haya que resolver, porque impermeabilizar sobre un muro húmedo por dentro no aguanta.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
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Vamos a verlo, revisamos la fábrica que hay debajo y te decimos qué hace falta antes de dar cualquier presupuesto cerrado.
