Cuando un pilar lleva décadas sosteniendo una casa y empieza a dar señales de que ya no aguanta como antes, la primera pregunta no es si se cambia, sino si se puede reforzar sin tocar lo que ya funciona. La mayoría de las veces la respuesta es que sí: el pilar original se queda donde está y se le añade una estructura metálica que le quita presión, en vez de derribarlo y perder tiempo, dinero y parte de la estructura que lo rodea.
Esta página cuenta una obra real de JIMA en la que reforzamos un pilar con perfiles de acero soldados en sus esquinas, un trabajo que grabamos en vídeo porque se explica mejor viéndolo que describiéndolo. Es un tipo de intervención que suele aparecer en rehabilitaciones de edificios en La Rioja con años, muchas veces junto a otros problemas de estructura, como el que resolvimos en nuestra obra de sustitución de forjado de madera por viguetas metálicas.
Cuando un pilar no se cambia, se refuerza
No todos los problemas de un pilar significan tirarlo y levantar uno nuevo. Cuando la base y el material de origen siguen siendo sólidos y lo que falla es la capacidad de carga, reforzar es la solución que menos toca el resto del edificio: se mantiene el pilar donde está, con su función en la estructura, y se le añade material alrededor para que aguante más de lo que aguanta solo.
Sustituir un pilar implica descargarlo por completo, demolerlo y levantar uno nuevo mientras el resto del edificio se sostiene de otra forma durante la obra, algo mucho más invasivo y que no siempre hace falta. Es un criterio parecido al que aplicamos en la sustitución de forjados en La Rioja: primero valoramos si el elemento original aguanta, y solo si no aguanta lo sustituimos por completo.
Apuntalar antes de tocar nada
Antes de colocar un solo perfil de acero, se apuntala la zona: se coloca una estructura auxiliar que sostiene la carga mientras se trabaja, para que el edificio siga en pie sin depender del pilar mientras este se está reforzando. Es un paso que no se salta nunca, porque trabajar con el edificio en pie significa precisamente eso: que la vivienda sigue habitable y segura mientras se interviene sobre un elemento que la sostiene.
El apuntalado se retira solo cuando el refuerzo ya está soldado y puede asumir su función, nunca antes. En el vídeo de esta obra se ve el pilar antiguo ya apuntalado, con la estructura auxiliar sujetando la carga mientras el equipo trabaja alrededor.
Perfiles de acero en las cuatro esquinas del pilar
El refuerzo se hace colocando perfiles de acero en cada esquina del pilar, pegados a él en toda su altura. No es una pieza suelta ni un parche puntual: los perfiles envuelven el pilar por sus cuatro caras, como una funda metálica que lo abraza de arriba abajo, y es esa continuidad la que hace que el refuerzo cumpla su función en toda la longitud del pilar, no solo en el punto más dañado.
Soldar para que trabajen como una sola pieza
Colocados los perfiles, el equipo de JIMA suelda entre sí las esquinas a pie de obra, con la camiseta puesta y el soplete en la mano, hasta cerrar el conjunto alrededor del pilar. Esa soldadura es la que hace que los cuatro perfiles dejen de ser piezas independientes y pasen a comportarse como una sola estructura, unida al pilar original y entre sí.
Es un trabajo que se hace despacio y comprobando cada unión, porque una soldadura mal hecha no sostiene nada: el refuerzo vale lo que valga el punto más débil de la soldadura, no la cantidad de acero que se haya puesto alrededor del pilar.
Por qué se reparte la carga al abrazar el pilar
Al quedar el pilar envuelto por los perfiles soldados entre sí, la carga que antes soportaba solo el pilar original pasa a repartirse entre el pilar y la estructura de acero que lo rodea. En términos sencillos: el pilar deja de trabajar solo. No entramos aquí en cálculos ni en cifras concretas, porque eso depende de cada pilar, de cada edificio y de un estudio técnico específico; lo que sí podemos contar es el criterio general y cómo se ejecuta en obra, que es lo que se ve en el vídeo.
El alcance se decide viendo la obra, con prudencia
Cada pilar es distinto, y no hay dos edificios antiguos con el mismo desgaste ni el mismo tipo de estructura. Por eso no decimos, sin haber visto la obra, si un pilar concreto necesita este refuerzo, otro tipo de solución o directamente sustitución: eso se decide en la visita, viendo el estado real del pilar y del edificio que sostiene.
En algunos casos, según el alcance de la obra y el tipo de edificio, hace falta dirección técnica de un aparejador o arquitecto además del trabajo de ejecución. Si es así, te lo decimos claramente antes de empezar: preferimos ser prudentes con la estructura de un edificio antes que prometer una solución sin haberla visto. Hacemos este mismo tipo de refuerzo en edificios de Logroño y también en el resto de La Rioja, en obras como las que llevamos en Haro o en Santo Domingo de la Calzada.
El pilar apuntalado, los perfiles colocados y el equipo de JIMA soldando a pie de obra.
Cuando un pilar lleva décadas aguantando una casa, no lo cambio a la primera: lo refuerzo si la base es buena, apuntalando antes de tocar nada y soldando los perfiles despacio, comprobando cada unión. Y si hace falta un técnico además de nuestras manos, te lo digo sin rodeos.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
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Preguntas frecuentes
¿Por qué se refuerza un pilar en vez de sustituirlo directamente?
Porque casi siempre es la solución que menos invade el resto del edificio. Si la base del pilar sigue siendo sólida y lo que falla es su capacidad de carga, añadir perfiles de acero que lo abracen es más rápido y menos arriesgado que demolerlo y levantar uno nuevo mientras el edificio se sostiene de otra forma.
¿Es obligatorio apuntalar antes de reforzar un pilar?
Sí, siempre que el pilar esté soportando carga mientras se trabaja sobre él. El apuntalado sostiene esa carga de forma temporal para que el edificio siga en pie con seguridad mientras se colocan y sueldan los perfiles, y solo se retira cuando el refuerzo ya puede cumplir su función.
¿Se puede seguir viviendo en la vivienda mientras se refuerza un pilar?
Depende del alcance de la obra y de dónde esté el pilar dentro de la vivienda. Hay soldadura, apuntalado y trabajo de acceso alrededor del pilar, así que esa zona concreta queda ocupada mientras dura la intervención; es algo que valoramos en la visita según cada caso.
¿Hace falta un proyecto técnico para reforzar un pilar?
En algunos casos sí, sobre todo si el alcance afecta a la estructura general del edificio y no solo a un elemento puntual. No lo decidimos a distancia: se valora viendo la obra, y si hace falta dirección técnica de un aparejador o arquitecto, te lo decimos antes de empezar, no después.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
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