Cada vez es más habitual: la casa de los padres en un pueblo de La Rioja, un piso heredado en Santo Domingo de la Calzada o en Alfaro, y el dueño viviendo en Madrid, Bilbao o fuera de España. La pregunta que más se repite es siempre la misma: ¿se puede reformar en condiciones sin estar aquí para verlo día a día?
La respuesta es sí, aunque cambia la forma de trabajar. Si la vivienda es una casa de pueblo o un edificio con años, como los que tratamos en rehabilitación de edificios en La Rioja, suele haber más decisiones que tomar sobre la marcha, así que la comunicación clara pesa todavía más que en una obra corriente.
En esta guía contamos cómo organizamos una obra cuando el cliente no puede estar presente casi nunca: quién guarda las llaves, cómo se deciden los materiales sin verlos en persona, qué conviene dejar resuelto antes de empezar, en qué momentos sí compensa venir, y cómo se reciben los remates al terminar.
Antes de reformar viviendo fuera
- Alguien de confianza tiene que poder abrir la casa aunque tú no estés: nosotros, un familiar o un vecino.
- Las fotos y los vídeos del avance sustituyen a la visita física, no a la conversación.
- Cuanto antes se elijan los materiales, menos se para la obra esperando una respuesta.
- Hay un par de momentos en los que sí compensa venir, aunque sea solo esos días.
- Lo que quede sin cerrar antes de empezar se resuelve peor a distancia que en persona.
- La entrega final se puede hacer por videollamada, pero verlo en persona sigue siendo lo mejor si puedes organizarlo.
Reformar viviendo fuera: qué se resuelve a distancia
| Momento de la obra | ¿Se puede resolver a distancia? | Conviene venir |
|---|---|---|
| Visita inicial y presupuesto | En parte, si alguien de confianza recibe al equipo | Sí, aunque sea una sola vez, para ver la vivienda con tus propios ojos |
| Elección de materiales | Sí, con fotos y muestras vistas con tiempo | Solo si dudas entre dos opciones muy parecidas |
| Seguimiento semana a semana | Sí, con fotos y vídeos del avance por WhatsApp | No hace falta, salvo que quieras verlo en persona |
| Un imprevisto al picar una pared o un suelo | Sí, se explica por teléfono o vídeo y se decide sobre la marcha | No, casi siempre se resuelve hablándolo |
| Últimos detalles y acabados | En parte, aunque cuesta más afinar por fotos | Compensa venir si coincide con esta fase |
| Entrega y remates finales | Sí, con un recorrido por videollamada | Es el mejor momento para venir si puedes organizarlo |
Quién abre la casa y guarda las llaves
Antes de empezar cualquier obra hay que resolver algo muy práctico: quién va a abrir la vivienda cada día. Puede ser el propio equipo de JIMA, si nos dejas un juego de llaves, o una persona de confianza que viva cerca, como un familiar o un vecino que se encargue de recibirnos las primeras veces.
Lo habitual es que, pasadas las primeras visitas, ya no haga falta que nadie esté físicamente esperando: el equipo entra y sale con su propio juego de llaves, y cualquier duda se resuelve por teléfono. Lo importante es dejarlo hablado desde el principio, para que nadie se quede fuera de la vivienda un día por un malentendido.
Cómo se toman las decisiones sin estar delante
La obra avanza aunque tú no estés viéndola cada día: te mandamos fotos y vídeos del progreso por WhatsApp según van cerrándose las fases, para que veas cómo queda cada parte según se termina, no solo al final.
Lo que sí cambia es cómo se eligen los materiales. Si no puedes venir a ver muestras de azulejo o puertas en persona, conviene decidir eso con más margen de tiempo del habitual: mandamos fotos, medidas y opciones antes de que llegue el momento de comprarlo, para no tener que decidir con prisa cuando ya toca colocarlo.
Esa parte de decidir con tiempo tiene mucho que ver con lo que contamos en cómo preparar la casa antes de la obra: cuanto antes esté resuelto, menos imprevistos aparecen ya empezada la obra.
Qué conviene dejar cerrado antes de empezar
Si no vas a estar cerca durante la obra, conviene dejar unas cuantas cosas resueltas antes de que entre el equipo: qué muebles o cajas hay que guardar, qué zonas de la vivienda no se van a tocar y hay que proteger, y quién es la persona de contacto local si hace falta decidir algo con rapidez.
También ayuda dejar claro desde el principio qué materiales vas a aportar tú, si es el caso, y cuáles compra JIMA, para que no se quede nada a medias por no haberlo hablado. Cuantas más preguntas se respondan antes de empezar, como explicamos en qué preguntar antes de contratar una reforma, menos dudas quedan sueltas durante la obra.
Visitas que sí compensa hacer en persona
No hace falta estar en todas las fases, pero hay un par de momentos en los que compensa venir si puedes organizarlo. El primero es la visita inicial: ver la vivienda en persona, aunque sea una sola vez, ayuda a resolver dudas que por fotos cuesta más aclarar, sobre todo en una casa de pueblo con años y con sorpresas detrás de cada pared.
El segundo momento es cerca del final, cuando la obra ya tiene forma y quedan por decidir los últimos detalles de acabados. Si puedes coincidir con esa fase, es más fácil resolver en un rato lo que por teléfono llevaría varias llamadas.
Cómo se reciben los remates al terminar
Cuando la obra está terminada, hacemos el mismo repaso que con cualquier cliente: recorremos la vivienda y anotamos lo que quede por cerrar. Si no puedes venir, ese recorrido se hace por videollamada, mostrando cada estancia con calma para que veas el resultado igual que si estuvieras delante.
Es la manera de dar la obra por cerrada con la misma tranquilidad que si hubieras estado presente cada semana: no se trata de revisar menos por estar lejos, sino de hacer esa revisión de otra forma.
Hemos reformado casas enteras sin que el dueño pisara la obra hasta el día de la entrega. Lo que no hacemos es avanzar a ciegas: si hay algo que decidir, esperamos la respuesta antes de seguir, aunque tarde un día más en llegar.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
Preguntas frecuentes
¿Hace falta que esté presente para pedir presupuesto?
No es imprescindible, aunque si puedes venir a la primera visita ayuda a resolver dudas más rápido. Si no es posible, alguien de tu confianza puede recibirnos y nosotros medimos y valoramos la vivienda igualmente, resolviendo el resto por teléfono o videollamada.
¿Quién guarda las llaves mientras dura la obra?
Puede quedárselas el propio equipo de JIMA, o una persona de confianza que viva cerca si prefieres que alguien más tenga acceso. Lo importante es acordarlo antes de empezar para que no haga falta resolverlo sobre la marcha.
¿Cómo elijo azulejos, puertas o grifería si no puedo ver las muestras en persona?
Te mandamos fotos, medidas y opciones con tiempo suficiente antes de que llegue el momento de comprarlas. Decidir con margen, en vez de con prisa, es la clave cuando no puedes ver el material delante.
¿Qué pasa si aparece un imprevisto y no puedo venir a verlo?
Te lo enseñamos por foto o vídeo, te explicamos qué implica y esperamos tu decisión antes de seguir. Un imprevisto se puede resolver perfectamente a distancia; lo que no hacemos es decidir por ti sin consultarlo.
¿Se puede hacer la entrega final si no puedo estar en la vivienda ese día?
Sí, hacemos el recorrido de entrega por videollamada, mostrando cada estancia con calma. Si más adelante puedes venir en persona, seguimos disponibles para repasar cualquier detalle que quieras ver con tus propios ojos.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
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¿Vives fuera y quieres reformar tu casa?
Cuéntanos dónde está la vivienda y cómo prefieres organizarlo: te decimos cómo lo resolvemos aunque no puedas estar aquí cada semana.
