El salón, el recibidor y los pasillos son las zonas que más se usan de una casa y, aun así, son las que menos protagonismo se llevan en una reforma pensada solo para la cocina o el baño. Son el primer sitio que se pisa al entrar por la puerta y el que se cruza decenas de veces al día, así que el material que hay en el suelo, en las paredes y en las puertas de esas zonas termina definiendo el carácter de toda la vivienda, más que cualquier estancia aislada.
Esta página cuenta una obra real de JIMA en la que trabajamos el salón, el recibidor y los pasillos de la misma vivienda, recuperando ladrillo visto, vigas de madera y tarima maciza de pino, y restaurando las puertas antiguas en vez de sustituirlas. Si buscas el planteamiento completo de una reforma de vivienda de principio a fin, tienes la explicación en nuestra reforma integral en Logroño; aquí nos centramos en contar, estancia a estancia, cómo decidimos qué se conservaba en esta obra en concreto.
El salón: ladrillo visto y vigas que ya estaban ahí
Al llegar a este salón, el ladrillo estaba escondido detrás de varias capas de pintura y enfoscado, y las vigas del techo llevaban años tapadas por un falso techo. Decidimos dejar el ladrillo a la vista porque el muro aguantaba bien y tenía buen aspecto una vez limpio, y recuperar las vigas de madera originales porque la estructura estaba sana y aportaban justo el carácter que buscaba el propietario para esta estancia.
El suelo se resolvió con tarima, en la misma línea que el resto de la vivienda, para que el salón no quedara como una pieza aislada sino como una continuación natural del recibidor y del pasillo.
El recibidor: la primera impresión de la casa
El recibidor es la estancia que marca lo que se va a encontrar quien entra por la puerta, así que aquí no valía dejar solo un suelo bonito: había que resolver también la pared y las puertas que dan a él. Repetimos el ladrillo caravista de la fachada interior y continuamos la tarima de pino desde la entrada, para que el cambio de estancia no se notara como un corte, sino como parte de la misma casa.
Las puertas antiguas que había en el recibidor se restauraron en su sitio, con su marco original, en vez de sustituirlas por unas nuevas de catálogo que no habrían encajado con el resto de materiales recuperados.
El pasillo: tarima maciza y un mural que decidimos conservar
El pasillo se resolvió con tarima maciza de pino de punta a punta y las mismas puertas antiguas restauradas que en el resto de la vivienda, para que quien camine por él no note ningún salto de material. En una de las paredes había un mural fotográfico ya pintado que decidimos conservar en vez de taparlo bajo una capa de pintura nueva: no todo lo antiguo que aparece en una obra es un problema que resolver, a veces es un elemento que merece quedarse.
Ese tipo de decisión, la de conservar algo que ya estaba en la casa en vez de sustituirlo por defecto, es la que marca la diferencia entre una reforma que borra el carácter de la vivienda y otra que lo pone en valor.
Puertas antiguas: restaurar en vez de tirar
Las puertas antiguas de madera maciza suelen estar en mejor estado del que parece a simple vista: una capa de pintura vieja y unos años sin mantenimiento las hacen ver peor de lo que están por debajo. En esta obra decapamos, lijamos y barnizamos de nuevo las puertas originales de la casa, en vez de sustituirlas por puertas nuevas que nunca tienen la misma calidez ni el mismo grosor de madera maciza.
No todas las puertas antiguas se pueden salvar: si la madera está partida, con la carcoma muy avanzada o el marco deformado, restaurar sale más caro que sustituir, y ahí es mejor cambiarla por una nueva que respete el estilo del resto de la casa. Ese diagnóstico se hace pieza por pieza, no de golpe para toda la vivienda.
Cómo se decide qué se conserva y qué se cambia
El criterio que aplicamos en toda la vivienda fue el mismo: si el material original aguanta y aporta carácter, se recupera; si está demasiado dañado o no cumple su función, se sustituye. El ladrillo se dejó visto donde el muro estaba sano, las vigas se recuperaron porque la estructura del techo era buena, y las puertas se restauraron una a una según su estado real, no por sistema.
Este mismo planteamiento lo aplicamos también en obras donde hay que tocar la estructura del edificio, como en nuestra rehabilitación de edificios en La Rioja, y lo llevamos a otras localidades además de Logroño: hacemos el mismo trabajo en reformas en Haro, en Nájera y en Santo Domingo de la Calzada, valorando siempre en la visita qué merece la pena conservar en cada casa.
Fotos de la obra

El salón, con el ladrillo visto y las vigas originales ya recuperadas.

El recibidor, con la tarima de pino y las puertas antiguas restauradas.

El pasillo, con la tarima maciza y el mural fotográfico que decidimos conservar.

Una de las estancias, con las puertas restauradas y el muro de piedra a la vista.
En este salón y este recibidor no cambiamos el carácter de la casa, lo sacamos a la luz: el ladrillo y las vigas ya estaban ahí, solo hacía falta quitar lo que los tapaba. Y las puertas antiguas, mientras aguanten, siempre las restauro antes que tirarlas.Sergio Montoya, fundador y jefe de obra de JIMA
Cómo trabajamos
Nos cuentas tu idea
Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Vamos a ver la vivienda y tomamos medidas.
Presupuesto sin compromiso
Te damos un presupuesto detallado y cerrado, partida por partida. Sin letra pequeña.
Hacemos la obra
Nuestro equipo ejecuta la reforma cuidando plazos, limpieza y cada acabado.
Entrega y garantía
Repasamos juntos la obra terminada y respondemos por nuestro trabajo.
Preguntas frecuentes
¿Compensa restaurar las puertas antiguas de una vivienda o es mejor cambiarlas por nuevas?
Depende del estado real de la madera, no del aspecto que tengan a simple vista. Si la puerta es de madera maciza y el marco no está deformado, casi siempre compensa restaurarla: se decapa, se lija y se barniza, y queda con un grosor y una calidez que una puerta nueva de catálogo no tiene. Si la madera está partida o comida por la carcoma, sale más a cuenta sustituirla por una nueva que respete el estilo de la casa.
¿Se puede dejar ladrillo visto en un salón sin que quede una estancia fría?
Sí, si se combina con materiales cálidos alrededor, como vigas de madera y tarima maciza, en vez de dejarlo solo entre paredes lisas y blancas. En esta obra el ladrillo visto convive con las vigas originales del techo y con el suelo de pino, y el resultado es una estancia con carácter, no un espacio frío.
¿Qué se hace si al reformar aparece algo antiguo que no estaba previsto, como un mural en la pared?
Se valora si merece la pena conservarlo antes de taparlo por sistema. En el pasillo de esta obra apareció un mural fotográfico en buen estado y decidimos dejarlo visible en vez de cubrirlo, porque aportaba más quedándose que perdiéndose bajo una mano de pintura nueva.
¿Se puede combinar tarima de pino en salón, recibidor y pasillo sin que se note el desgaste del paso?
Sí, siempre que se elija una tarima maciza pensada para zonas de mucho tránsito y se remate bien el paso de una estancia a otra. Son las zonas que más se pisan de toda la casa, así que conviene no escatimar ni en el grosor de la madera ni en el remate entre habitaciones.
Dónde trabajamos
JIMA trabaja en Logroño y en toda La Rioja, y también sale a pueblos cercanos de Navarra y Álava. Si no ves tu pueblo, pregúntanos por WhatsApp: te lo confirmamos en un momento.
Seguir leyendo
¿Tu casa tiene puertas, vigas o suelos que merece la pena recuperar?
Antes de tirar nada, vamos a verlo. Te decimos qué se puede restaurar y qué conviene cambiar, sin compromiso.
